Preferí creer mi verdad. Comerme yo solíta el cuentito que logre armar. Ni tiene un final feliz, ni uno trágico. Tiene uno de esos finales abiertos, que con el tiempo se deciden de una vez a cerrarse. No es cuestión de creerme una mentira que es mas que obvia, al contrario, es otro punto de vista; capaz es una historia en donde el príncipe azul se destiño, pero no dejo de ser príncipe, mi príncipe. En la que no hay tiempo ni de arrepentirse, ni de volver atrás. Nunca se puede volver atrás, por eso es preferible buscar otro final al cuento...
No hay comentarios:
Publicar un comentario