Vida.
Arreglada, hermosa como siempre, pero tenía algo más... Se buscó su mejor vestido, uno azul con pequeños bolsillos, el que solo lo usaba en las mejores ocasiones. Se colocó un perfume francés, zapatos blanco tacón, se trenzó el pelo, pero después se despeinó. Estaba natural... Naturalmente hermosa. Su pelo dorado brillaba como nunca, sus ojos verdes resaltaban el tono del vestido y mostraban una mirada cómplice, una mirada que muy pocas veces dejo salir a luz.
Prendió el equipo y se puso a escuchar música, danzaba sola por la casa como una bailarina clásica, se notaba elegante y libre; Se sentía completa. Subió el volumen del equipo y se fue al patio cosa de que se escuche la música desde ahí… Ya estaba completa.
A pesar de su mediana edad tenía el espíritu de una joven que recién descubría el mundo por primera vez, se notaba que disfrutaba cada instante, cada paso, cada imagen. Cada momento lo saboreaba como si fuera único y especial.
Ya en el patio buscó su lugar favorito: un viejo árbol, grande y alto, que daba a todo un mar verde lleno de flores silvestres… Al fin encontró lo que buscaba: calma. Con la música de fondo, el ambiente relajador y ella vestida como una damisela, sacó de un bolsillo de su vestido una pequeña bolsita con un frasco que contenía un líquido adentro. Miró el frasco, lo abrió y tomó el brebaje.
La muchacha se quedó recostada en el viejo árbol recordando su vida, su infancia y su historia, la música la satisfacía y todas esas sensaciones le terminaron sacando una sonrisa antes de que empiece a descansar. Termino así su día, con una amplia sonrisa. Su última sonrisa de esta vida.
me llegó mucho esto.
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