Era demasiado para todos, hasta para sí misma. No podía controlar tanto descontrol. Siempre es bueno un poco de locura, nunca es buena la demencia. Con conciencia, con poca lógica y mucho corazón. Hay que pensar con la cabeza y disfrutar con el corazón. Las reglas en ella no existían, su filosofía, sus normas, obligaciones y derechos. En qué cabeza cabe semejante universo. Quien más podría compartir algo tan grande como una vida sin destino. Y ella giraba, cual bailarina de ballet, cuando la gravedad haga su trabajo ese camino seguiría. No tenía miedo. Eso es lo que mas admiro, su valentía, su respeto. Si había que ir en contra de una sociedad, de un sistema, ella lo hacía. Si había que seguir ráfagas de locuras, ella acompañaba en silencio. Ella dueña y creadora. Su consejera y su enemiga. Hasta que un día se aleje de todo lo quela rodea. Precisamente como se alejo de mí. Mí camino no era el mismo que el de ella. Y así la conocí, y así la deje ir, libre. Como siempre lo fue. Como siempre me hubiera gustado ser…
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