Con la paz de las montañas te amaré, con locura y equilibrio te amaré. Con un grito en carne viva te amaré. En secreto y en silencio te amaré, arriengando en lo prohibido te amaré, en lo falso y en lo cierto, con el corazón abierto, por ser algo no perfecto, te amaré. Por ponerte algún ejemplo te diré: que aunque tengas manos frías te amaré, con tu mala ortografía y tu no saber perder, con defectos y manías te amaré. Al caer de cada noche esperaré a que seas luna llena y te amaré, aunque queden pocos restos en señal de lo que fue seguirás cerca y muy dentro, te amaré.
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